Cuando era chica y me preguntaban de que cuadro era, les decía "de Boca, porque tengo unas medias y un pantalón de Boca". Hoy en día creo que soy bostera por mucho más que un pantalón y unas medias.
Soy de Boca porque ningún otro club del mundo te puede hacer reír, llorar, llevarte a la cima de la felicidad y llevarte a lo más profundo del inframundo, con tan solo una victoria o una derrota.
Soy de Boca porque cuando era chica y veía a los jugadores tanta garra, tanta pasión, me enamoraba de esos colores. Mi frágil mente de niña, se daba cuenta de que con estos colores todo es extremo.
Pero por sobre todas las cosas, me hice de Boca por su gente, porque cuando yo veía al "Chicho" Serna hacer una barrida, veía a toda a hinchada tirarse con él; porque cuando Martín Palermo hacía un gol, la Bombonera explotaba; cuando Juan Román Riquelme tiraba un caño, todo el pueblo bostero se vestía de fiesta.
Por eso,
¿Que me vienen a hablar de pasiones, de amores incondicionales, de emociones? Si nunca viste a una hinchada ganar un partido, a tu ídolo hacer goles con la pierna rota, de mitad de cancha, hacer un gol que clasifique a tu país a un mundial. No hables de amores si nunca lloraste de felicidad al ver los colores del club de tus amores flamear en lo más alto de la elite del fútbol mundial. Entonces, no me vengan a joder con que ganaron un partido, que yo por estos colores doy la vida, por estos colores soy feliz, gracias a estos colores sé lo que significa la felicidad. No me jodan, ganaron un partido, yo gané miles, millones. Gracias.