Sabes mi nombre, pero no mi historia.
Has oído lo que he hecho, pero no lo que he pasado.
Sabes dónde estoy, pero no de donde vengo.
Me ves riendo, pero no sabes lo que he sufrido.
Crees conocerme solamente por lo que oyes.
Sabes letras de mi vida, ni siquiera un párrafo entero seguido.
Así que, deja de juzgarme, saber mi nombre, no implica conocerme.