Perdoné errores casi imperdonables.
Intenté sustituir personas insustituibles y olvidar personas inolvidables. Hice
cosas por impulso. Me decepcioné de personas que pensé nunca me decepcionarían.
Reí cuando no podía. Hice amigos eternos. Me apasioné con una sonrisa. En un
momento, pensé que me moría de tanta tristeza. Tuve miedo de perder a alguien
especial. Aprendí que el que quiere puede y lo consigue. Aprendí que a veces el
que arriesga no pierde nada y que perdiendo también se gana.