No necesito
a alguien que este conmigo para decirme que me estoy equivocando, que lo que
estoy haciendo está mal, necesito alguien que este conmigo dispuesta a que nos
equivoquemos juntas, a que aprendamos de a dos, a que si hay que tropezarnos
mil veces con la misma piedra, no tenga miedo y nos tropecemos juntas.
No
necesito a nadie que me controle, que me vigile, para que haga las cosas bien.
Necesito a alguien que me deje ser libre, que me deje equivocarme, para que
pueda aprender de mis errores, para que me equivoque millones de veces, aunque
sea siempre con lo mismo. Porque de eso se trata la vida, de equivocarse las
veces que sea necesario y aprender.