Un pacto se hace de a dos.
Una amistad es un pacto, un contrato tácito, un acuerdo de palabra sin palabras. Saber que nadie te va a soltar la mano no tiene precio, ni hay que decirlo, es un pacto silencioso. Prometer que vas a cambiar y lograrlo es cumplir un pacto. Crecí con vos, me prometiste que siempre ibas a estar conmigo, y a pesar de las paradojas ese pacto sigue firme. Quiero hacer un pacto con vos, que por favor entre nosotras el rulo siempre vuelva. Me juego por ellos porque confío en ellos, y confío porque ellos confían en mí. Ese es mi pacto. Los gitanos sellan sus pactos con sangre porque la sangre es eso que sos capaz de entregar por los tuyos. Mi pacto con vos está escrito en las estrellas, es más fuerte que la distancia y el tiempo, es un pacto que vence al destino. Jamás le dije que cuando me siento triste tomo mate cocido y me calma. Ella jamás me dijo que lo sabía. Supongo que eso es un pacto. Entenderse con la mirada, esa expresión siempre me pareció tan trillada, vacía. Ahora veo que es un pacto implícito, lleno de sentido. No dañar debería ser el mandamiento fundamental. No dañar y no defraudar a los que nos quieren. Siempre vas a contar conmigo. Es un pacto. Un pacto es un refugio. Cuando el pacto se rompe quedamos desprotegidos, a la intemperie. Romper un pacto, como una amistad, es algo imperdonable.
Te juro, te prometo, te doy mi palabra. Siempre estamos pactando ¿Para qué lo haremos?
Diciendo sin decir cumplimos nuestro pacto.